TÉ VERDE

El té verde tiene una oxidación mínima durante su procesado. Es por esto que tiene menos cafeína que el té negro. El té verde no es fermentado -a diferencia del té negro-, lo que hace que mantenga sus componentes naturales prácticamente igual que en su estado natural. Su elaboración se inicia con los procesos de marchitamiento y de enrollado de las hojas recién cogidas de la planta Camelia Sinensis, a las que después se aplica un tratamiento de calor para detener la oxidación (o fermentación) que provocaría la descomposición de la hoja. Las hojas conservan así su color verde. Para terminar, las hojas pasan por túneles de aire caliente durante algunos minutos

Los principales países productores de té verde son China (lugar donde primero se consumió) y Japón (donde actualmente se elaboran los tés verdes de más calidad)

PROPIEDADES:
Los beneficios medicinales del té verde han sido descritos desde hace más de un milenio.
Entre sus propiedades destacan:

  • Es un fabuloso antioxidante. Lucha contra los radicales libres, que son los causantes del envejecimiento celular.
  • Frena la activación de los tumores o retardan su crecimiento.
  • Es un eficaz cardioprotector.
  • Reduce el colesterol nocivo impidiendo su absorción en el tracto digestivo y ayudando a eliminarlo.
  • Impide la formación de coágulos, previene los infartos y los accidentes vasculares cerebrales.
  • Combate la hipertensión.
  • Fortalece el sistema inmunitario.
  • Previene las caries dentales.

PREPARACIÓN:
Tradicionalmente, los tés verdes se preparan con agua por debajo del punto de ebullición (de 80 a 90°C). Añadir una cucharita de té por taza y dejar reposar 3 minutos. El té verde amarga fácilmente si se deja reposar más del tiempo recomendado o si la temperatura del agua es muy alta.